Una mujer rompe, por accidente, una lámpara en la calle y, de repente, un hombre le dice:- Soy el genio de la lámpara. Te doy las gracias por liberarme, pero, en estos tiempos de crisis, sólo te puedo conceder un deseo si, en contrapartida, me otorgas, tú, a mí otro muy fácil y sencillo...
- Hazme una mujer muy rica, pero muy rica... Y dime cuál es tu deseo... ¡Lo cumpliré!
- ¡Bien! Pues te haré la mujer más rica del Mundo si me concedes una noche entera de sexo... ¡Una auténtica orgía!
- ¡De acuerdo!... ¡Vámonos a mi apartamento!
Terminan con su lujuriosa faena y, cuando se recupera, ella, impacientemente, le pregunta:
- Y ahora... ¿Cuándo me voy a convertir en la mujer más rica de este planeta?
- A mí, me has parecido la mujer la rica del Mundo... ¡Estás riquísima! Pero, a tu edad, ¿No creerás, de verdad, en los genios, no?
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